Iglesia San Francisco de Borja: problemáticas en torno a una obra histórica en ruinas
jornadas de estudio
Sala América, Biblioteca Nacional 1, 2 y 3 de diciembre de 2025
En el contexto de la celebración de los 150 años del vitral en Chile, la Mesa de trabajo para la creación del Comité Corpus Vitrearum Chile, compuesta por el Servicio Nacional del Patrimonio, la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales, Centro Nacional de Conservación, el Centro Latinoamericano del Vitral y el Centro del Patrimonio Cultural de la Universidad Católica de Chile, organizó las jornadas de estudio dedicadas al caso de la iglesia San Francisco de Borja y sus vitrales, el 1, 2 y 3 de diciembre de 2025 en la Sala América de la Biblioteca Nacional en Santiago de Chile.
“Iglesia San Francisco de Borja: problemáticas en torno a una obra histórica en ruinas” reunió investigadores, profesionales del patrimonio y estudiantes secundarios, de pregrado, magíster y doctorado de carreras de las ciencias humanas y sociales en torno a los desafíos y el necesario debate que involucra la recuperación de esta obra arquitectónica de estilo neogótico, situada en el corazón de Santiago, y que fue incendiada dos veces durante las manifestaciones de octubre 2020.
Revive las tres jornadas
Iglesia San Francisco de Borja
“La Iglesia San Francisco de Borja (ex capilla del Sagrado Corazón de Jesús, del Hospital San Borja) posee un gran valor histórico, arquitectónico y patrimonial que a través de estas jornadas tenemos la oportunidad de analizar y estudiar. Es una instancia de reconocimiento del accionar público y privado en torno a este tipo de inmueble que son parte del patrimonio nacional”, señaló Nélida Pozo Kudo, directora del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
La obra arquitectónica de estilo neogótico situada en el corazón de Santiago, fue construida entre 1872 y 1876. Pertenece al grupo de capillas e iglesias de complejos hospitalarios que fueron administrados en el siglo XIX, y parte del XX, por la Congregación de las Hijas de la Caridad, siendo este el primer templo construido en Chile para esta orden.
La iglesia poseía un conjunto de treinta y ocho vitrales de origen francés, firmados en 1875 por el taller bordelés de Gustave-Pierre Dagrant (Burdeos). Serían los vitrales, firmados por su autor, más antiguos que conocemos en Chile, por lo que constituyen un conjunto único, tanto para la historia del vitral en el país como en el continente. Existen otras obras posteriores del taller Dagrant en Santiago, en el Palacio Arzobispal y el Colegio Sagrados Corazones; y en Valparaíso en la iglesia Luis de Gonzaga.
En 1967, la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) anunció la demolición del viejo edificio del Hospital San Borja. La capilla fue protegida gracias a las oportunas gestiones de las Hermanas de la Caridad y la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile.
En 1974, la iglesia que es propiedad del Estado, fue entregada por Bienes Nacionales a Carabineros de Chile para ser utilizada para su servicio religioso. Conocida también como iglesia de Carabineros, fue rebautizada como Iglesia San Francisco de Borja.
El 3 de enero de 2020 la iglesia fue atacada y sufrió un primer incendio que provocó daños parciales. Posteriormente, el 18 de octubre del mismo año, San Borja y la vecina iglesia de la Asunción fueron incendiadas. Esta vez el siniestro afectó gravemente a San Borja, con un colapso de toda la cubierta (techo), y daños en el altar, el ábside y la nave.
El Centro Latinoamericano del Vitral en colaboración con la Fundación ALIPH (Suiza) iniciaron un rescate de los vitrales siniestrados. Noventa y ocho paneles de vitral fueron removidos de la ruina, analizados y estabilizados; también se realizó un detallado trabajo de documentación que incluyó la elaboración de maquetas de las imágenes de todos los vitrales y la fabricación de un vitral replica que permitió evaluar la capacidad local de enfrentar una tarea de reconstrucción. El atributo más importante que tenía la iglesia, sus vitrales, pueden ser uno de los incentivos para generar una discusión y reflexión necesaria sobre el futuro de esta obra religiosa y patrimonial.
Fotografías: Daniella Toledo

