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Vitrales para la Parroquia Nuestra Señora de la Victoria

La población La Victoria comenzó con una toma de terreno en el año 1957, y desde entonces ha sido un símbolo de organización comunitaria popular. En los últimos años de la dictadura los sacerdotes Pierre Dubois y André Jarlan, inspirados por la Teología de la Liberación desempeñaron un importante rol en la defensa de los pobladores. Jarlan murió alcanzado por una bala que provenía del exterior, en medio de una protesta popular un cuatro de septiembre de 1984.

Un asunto fundamental para la población La Victoria tiene que ver con la persistencia de la memoria, y cómo ésta construye un sentido de pertenencia y de reconocerse como parte de un territorio y de una historia en común. El corazón de este proyecto es la celebración de la vida y conmemoración de los cuarenta años del asesinato del padre André un 4 de septiembre de 1984.

El destacado artista Mono González, trabajará con la comunidad una creación en vidrio, en homenaje al sacerdote André Jarlan, cuando se cumplen cuarenta años de su asesinato. Diego Rodriguez Matta, tendrá la responsabilidad de fabricar el vitral, creado por Mono.

“Vitrales para la parroquia de la Victoria” es una iniciativa del vitralista Diego Rodríguez Matta. La idea es realizar una obra de creación de vitrales para la parroquia Nuestra Señora de La Victoria, de carácter colectivo, que reúna arte, memoria y espiritualidad a partir de la propuesta del artista y Premio Nacional de Artes Plásticas 2025 Alejandro “Mono” González.

El proyecto busca rendir homenaje a la comunidad de La Victoria y a quienes han marcado su historia, en especial al padre André Jarlán, cuyo legado de fe y compromiso social sigue vivo en el corazón de la población.

Desde su concepción, el proyecto fue entendido como un espacio para reconstruir vínculos, recordar y crear en comunidad, utilizando la luz y el color como lenguajes que devuelven esperanza y belleza a un territorio emblemático de la organización popular en Chile.

Fase 1: Talleres de memoria y creación participativa

El primer paso fue la realización de tres talleres de memoria en que participaron vecinas y vecinos de La Victoria de distintas generaciones. Estos encuentros abrieron un espacio para compartir relatos, recuerdos e historias sobre la parroquia, la vida comunitaria y el testimonio del padre André Jarlán, cuya figura simboliza el compromiso con los más necesitados y la defensa de la vida en tiempos de violencia.

El artista Mono González participó activamente en estas jornadas, escuchando las voces y emociones de los asistentes para crear, junto a ellos, el concepto que daría forma a los vitrales. Así, la creación de los dibujos (que serán el modelo para los vitrales) nació del diálogo entre arte y memoria colectiva, reflejando no solo los colores y símbolos de la identidad, sino también la presencia de Jarlán, como figura espiritual y humana que sigue acompañando a la comunidad.

En uno de estos talleres también partició Claudio di Girolamo, figura muy destacada del arte y la cultura en Chile y arquitecto de la parroquia, donde compartió sus recuerdos de La Victoria, su experiencia vinculada al templo y su apreciación sobre esta iniciativa con los vecinos y vecinas de la población junto a Mono González.

Fase 2: Maqueta y diálogo entre arte y técnica

Definidos los dibujos para los vitrales, Diego Rodríguez inició el proceso de traducir los bocetos al lenguaje del vitral. Se dibuja la trama del perfilado de plomo, se eligen los colores en vidrio, se escala el dibujo a las medidas de los ventanales.
Como parte de esta etapa, se elaboró una maqueta a escala real de uno de los paneles (de ocho), permitiendo visualizar la creación de  experimentar de Mono González, esta vez en el lenguaje del vidrio: el efecto del reflejo y la intensidad de los colores, y la manera en que la luz transformará los espacios interiores de la parroquia.

Otras tareas que incluyó el proceso fueron la selección de vidrios, el corte de las piezas, la aplicación de la pintura y horneado, para finalizar con el ensamblado en perfiles de plomo. En este proceso fue clave la colaboración de Christina Aguilar y su equipo, quienes aportaron apoyo tecnológico e innovaciones en pintura sobre vidrio para optimizar el diseño, la visualización y el desarrollo técnico de los vitrales.

La maqueta fue presentada al artista y a la comunidad, quienes pudieron observar cómo las historias compartidas en los talleres comenzaban a convertirse en imágenes de luz, color y memoria.

Fase 3: Creación de los vitrales definitivos

Tras la buena recepción de la maqueta, comenzó la fabricación de los ocho vitrales definitivos, siguiendo la técnica tradicional del vitral considerando siempre, la sensibilidad de la creación propuesta por el artista.

Cada panel fue un trabajo minucioso, combinando arte, paciencia y precisión. Los colores y formas fueron pensados para integrarse a la parroquia, generando un diálogo entre el espacio sagrado, la historia de la población y la memoria colectiva.

La luz que atraviesan estos vitrales simboliza la esperanza: una forma de recordar a André Jarlán y a tantos otros que dieron testimonio de amor al prójimo, dejando una huella imborrable en la historia de La Victoria.

Fase 4: Instalación e inauguración

Los vitrales se instalarán en los vanos especialmente preparados de la Parroquia Nuestra Señora de la Victoria, integrándose de forma permanente al templo y a la cotidianidad del barrio.
Su luz acompañará las celebraciones, las oraciones y los encuentros comunitarios, actuando como un recuerdo vivo del legado del padre André Jarlán y del espíritu solidario de La Victoria.

Asimismo, la obra recoge y proyecta el aporte del artista Claudio Di Girólamo, cuya contribución a la población, fue el diseño de la parroquia, permitiendo consolidar un espacio que hoy no solo acoge la vida espiritual , sino también la memoria colectiva de la población. Del mismo modo, se reconoce el legado de Mono González, cuyos propuesta y visión dan forma simbólica a los vitrales, y el de Diego Rodríguez Matta, quien hizo posible su materialización en vidrio, traduciendo el lenguaje artístico en una obra concreta y perdurable.

El proyecto culminará con una ceremonia de cierre e inauguración abierta a la comunidad, instancia para agradecer a todos quienes participaron y celebrar la realización de esta obra que, más que embellecer un espacio, busca iluminar la memoria colectiva.

Fase 5: Comunicación y difusión

Gracias al patrocinio de la Fundación Centro Latinoamericano del Vitral ha desarrollado un plan de difusión y comunicación que documenta desde principio a fin todo el proceso a través de fotos, cápsulas de video y entrevistas a los principales protagonistas:

  • El artista Alejandro “Mono” González, quien comparte su visión del arte como herramienta de memoria y comunidad y su experiencia en este proyecto.
  • El vitralista Diego Rodríguez, responsable de la ejecución técnica y la materialización del proyecto.
  • El artista Claudio di Girolamo, quien diseñó la parroquia
  • Al padre Christian, sacerdote a cargo de la parroquia.
  • Y, sobre todo, los vecinos y vecinas de La Victoria, portadores de las memorias que inspiran cada una de las piezas.

Este registro busca poner en valor la creación colectiva y mantener viva la historia de la población, difundiendo el proceso como ejemplo de arte al servicio de la comunidad y de la memoria histórica.

La parroquia de La Victoria, donde Pierre Dubois y André Jarlan desarrollaron su labor pastoral y social es hoy día un espacio de encuentro y memoria, que es a la vez un refugio para quienes sufren los diversos problemas sociales propios de esta época.

El proyecto de los vitrales para la parroquia, consiste en la realización de un proyecto artístico que es un homenaje a André Jarlan, pero también a toda la comunidad de la Victoria y a su historia.

La obra será imaginada por el artista Alejandro Mono González, quien tiene una importante y larga trayectoria en murales, grabado, carteles y vitrales. Se propuso que la dinámica del proceso creativo fuera participativa, rescatando la memoria de distintas generaciones de pobladores de La Victoria (desarrollado en talleres de memoria). Esta inspiración y diálogo permitirá que la obra del artista genere la pertenencia propia de un proceso en el que se incluye a las personas.

La parroquia de la Victoria, fue diseñada por el artista Claudio di Girolamo, quién ha participado en los encuentros intergeneracionales con los habitantes de la Victoria. De esta forma arquitecto, artista, vitralista, y la memoria viva de la comunidad harán surgir la propuesta de mono González, llenando de sentido y de humanidad este proceso.

En el segundo encuentro los artistas Claudio di Girolamo y Mono González escucharon las propuestas, las ideas y las historias de la comunidad de la parroquia de La Victoria. Participaron varias generaciones y Claudio se reencontró con algunos miembros históricos de la población, con quienes comparte una misma memoria. Este diálogo es la inspiración llena de sentido con la que trabaja Mono González en esta etapa de anteproyecto.

Claudio di Girolamo ideó la capilla de la Victoria como un núcleo desde donde la comunidad se proyectara, con una planta que no fuera una caja cerrada sino una especie de punto que irradia en todas las direcciones. Pensó en un espacio que fuera un símbolo de unión de la comunidad.

Proyecto financiado por el Fondo de Desarrollo Cultural y las Artes, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Fondart Nacional, LÍNEA CREACIÓN ARTÍSTICA, patrocinado por Centro Latinoamericano del Vitral y ejecutado por el Laboratorio Espacio Transparente.